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El iceberg de las deportaciones.

Written by - Miguel Angel Valenzuela Shelley on Viernes, 24 Febrero 2017. Posted in Recientes, Νομος México, Νομος Estados Unidos de América

El 10 de abril de 1912 el trasatlántico británico RMS Titanic, partió del puerto de Southhampton con destino a Nueva York en su muy esperado viaje inaugural. Tres días después la nave comenzó a recibir advertencias de grandes trozos de hielo en su ruta, el capitán decidió ignorarlos y la noche del día siguiente el Titanic se hundió luego de haber impactado un iceberg. La nave trató de esquivar –muy tarde- el iceberg, librando la parte visible de éste, pero no así la gran masa de hielo que yacía bajo la superficie. Las iniciativas del Presidente Trump –sigue costando trabajo asimilarlo- son algo parecido a aquella colisión que terminara con más de mil vidas. Al igual que las advertencias que recibió el Titanic, el gobierno mexicano tuvo señales –ni pocas, ni lejanas o inmediatas, sino a tiempo- que anunciaban un profundo y amplio sentimiento anti inmigrante en los Estados Unidos, pero al igual que el capitán John Smith, los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, así como el presidente Enrique Peña Nieto, decidieron ignorarlas. Al igual que aquel iceberg, Donald Trump es mucho más de lo que se ve en la superficie y de hecho lo que está debajo del mandatario estadounidense es mucho más serio y amenazador: la Agenda de la Alt right (mencionada en un texto anterior) y el nacionalismo radical de una gran cantidad de estadounidenses que alimenta y se siente representada por el discurso de Trump y el radicalismo de derecha.

El tono agresivo y xenófobo del Presidente Trump desde su campaña buscando la candidatura Republicana, ha generado mucha ansiedad y miedo entre los inmigrantes –latinos y musulmanes, indocumentados o no- debido a la etiqueta de ser considerados una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos, y en consecuencia ser arrestados y deportados a su país de origen, o a algún lado. Pero la política migratoria de la presente Administración ha vuelto una realidad la deportación de miles y probablemente millones de indocumentados en los próximos meses, al establecer nuevas directrices que amplían los criterios para la deportación y aceleran el proceso mismo. Esto debido a que el incremento de la inmigración ilegal proveniente de la frontera sur –como señala la Casa Blanca- ha sobrepasado la capacidad de las agencias federales y sus recursos., vulnerando así la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Si bien Barack Obama es el presidente que más indocumentados ha deportado –alrededor de 3 millones en sus ochos años de gobierno- es muy probable que Donald Trump supere esa cifra, pues ha incrementado el personal encargado de la captura de indocumentados, ha diversificado al personal que puede detenerlos, pues ahora podrán colaborar con los agentes federales, oficiales estatales y locales; la nueva política migratoria también amplía los casos prioritarios para deportación, al incluir hasta faltas administrativas –manejar sin licencia- como delitos graves, y también podrán ser deportados aquellos que hayan abusado de los servicios públicos –lo que eso quiera decir- y quienes que a juicio de un agente puedan significar una amenaza a la seguridad pública y/o la seguridad nacional. La Administración Trump también ha incrementado las redadas –así como su violencia- y permite que cualquier oficial pida a un ciudadano con apariencia de inmigrante latino o musulmán -difícilmente lo hagan con holandeses, italianos o japoneses- una identificación y acreditación de su status migratorio. Los detenidos permanecerán así hasta que sean deportados o hasta que demuestren que su estadía en la Unión Americana es legal, con lo que la política de catch and release (capturar y liberar) que consistía en dejar libre al indocumentado mientras se resuelve su caso, queda eliminada.

Esta severidad en la política migratoria de Trump en sus primeros días como mandatario, expresada en la intención de construir un muro en la frontera con nuestro país –o mejor dicho, complementar el ya existente- la construcción de más centros de detención y en el recorte de fondos públicos a ciudades santuario –alrededor de 300- aunado a lo arriba mencionado, indica que el presidente estadounidense tiene la intención de cumplir su promesa de deportar a 11 millones de indocumentados que actualmente se encuentran en los EEUU, o al menos acercarse a esa cifra. El temor de los indocumentados mexicanos se ha incrementado ante la falta de apoyo del gobierno mexicano con respecto a lo que ellos desean: evitar la deportación. Esto ha generado que muchos de ellos busquen refugio en iglesias, algunos acudan por ayuda a los consulados, y para otros el miedo a regresar a un país del cual huyeron por inseguridad o porque no ofrecía alternativas ya no de desarrollo o superación, sino sobrevivencia, los ha llevado al suicidio; el caso de Guadalupe Olivas Valencia, quien se suicidó luego de su tercera deportación desde 2001, es ya muy conocido, pero no el único.

Así como el iceberg no debió tomar por sorpresa al Titanic, la agresividad de la política migratoria de Trump y su Administración, no debió tomar por sorpresa al gobierno mexicano; las señales estaban ahí desde hace algunos años. En 2005 se propuso la Ley para el Control de la inmigración, el antiterrorismo y la protección de las fronteras, conocida como H.R. 4437 –HR es porque la Ley fue propuesta por la House of Representatives (Casa de Representantes)- y fue impulsada por el representante James Sensenbrenner. Dicha propuesta –que fue aceptada por la Cámara baja, pero rechazada en el Senado- buscaba ampliar el muro, eliminar la práctica de capturar y liberar (catch and release), ayuda de agentes locales en la captura de indocumentados, eliminar el programa de Green card lottery, recortar fondos federales a ciudades que protejan indocumentados (ciudades santuario), considerar algunos delitos administrativos como faltas graves a fin de garantizar y ampliar la deportación y penalización a personas físicas o morales que ayuden a indocumentados; ¿suenan conocidas estas medidas? La propuesta fue severamente resistida por organizaciones de indocumentados y de residentes legales –e incluso estadounidenses- que a través de movilizaciones en las calles de diversas ciudades –como las del 1º de mayo- llamadas telefónicas, cartas y correos electrónicos, lograron detener la Propuesta.

Otro caso fue el de la Ley de apoyo a nuestras fuerzas de orden público y vecindarios seguros, conocida como S. B. 1070 –emanada del Senado por el estado de Arizona- en año 2010. La Ley -que fue suspendida en diversas cláusulas, siendo así importantemente diluida- suponía la consideración como delito menor el que un inmigrante no porte identificación, ni documentos de registro migratorio; lo grave de esto es que se facultaba a los oficiales a que detuvieran en cualquier momento y sin motivo alguno a quienes parecieran inmigrantes, lo que encierra una clara discriminación por perfil racial; esto también nos es familiar. La Ley del odio, como era conocida entre sus detractores, establecía penas contra quienes den albergue, empleen o transporten inmigrantes indocumentados; más novedades.

Con esto podemos ver que las señales de una severa preocupación por parte de diversos sectores y niveles de gobierno en los Estados Unidos por la creciente inmigración ilegal, estaban ahí, el gobierno mexicano simplemente las ignoró o decidió no actuar a tiempo en consecuencia; la decisión del capitán Smith, fue muy severa para el Titanic y los miles de pasajeros en él, veremos el costo que tendrá para México, la decisión de nuestros ex presidentes Fox y Calderón, así como del presidente Peña Nieto, quien debe recordar que el iceberg de las deportaciones masivas, es mucho más de lo que se ve en la superficie, por debajo, no sólo hay realidades, ideas, ideologías, fanatismos, manipulaciones y agendas políticas, también hay temas que se vinculan, que se concatenan, que se articulan y que deberemos enfrentar más temprano que tarde. El gobierno mexicano, no sólo debe evitar que el iceberg de las deportaciones dañe severamente un barco ya maltrecho y mal dirigido, sino que ese gran trozo de temas diversos y multinivel, acaben por hundirlo.

About the Author

- Miguel Angel Valenzuela Shelley

Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales y Candidato a Doctor en la misma especialidad por la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

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