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'Gravity'

Written by - Amando Basurto Salazar on Jueves, 24 Octubre 2013. Posted in Recientes, Νομος Internacional

La calidad cinematográfica y los logros técnicos de Gravity son innegables a pesar de los comentarios sobre la inexactitud científico-técnica que se le atribuye. No cabe duda que hay algo erróneo en criticar la precisión científica de una obra de ciencia-ficción, donde el adjetivo ficción es esencial. Criticar las obras de Asimov o Huxley por su (in)exactitud técnica no tiene, en el mismo sentido, ni lógica ni mérito. No tratar a Gravity como documental es fundamental para disfrutar de la narrativa (lírica y visual) que ofrece. Gravity, es importante aclarar, no es futurista sino hipotético-imaginaria y expone un riesgo que ha estado latente por varios años.


En enero de 2007, la República Popular China probó un arma anti-satélite destruyendo uno de sus satélites de análisis climatológico con un misil lanzado desde la superficie del planeta. Este hecho trajo a China de golpe a la competencia militar espacial que había, hasta entonces, sido parcialmente limitada a una carrera entre los Estados unidos de América y Rusia (ex-URSS). La destrucción del satélite generó una gran cantidad de escombro espacial, es decir, de basura que orbita nuestro planeta y esto renovó las voces que claman un mayor control al respecto.
La cantidad de fragmentos detectables que se pasean sobre nuestras cabezas es de cerca de 18,000 (según el Comité Coordinador Interinstitucional de Desechos Espaciales), incluyendo satélites ya inservibles y otros residuos de explosiones accidentales.Todos estos fragmentos significan un riesgo, menor o mayor, al uso civil del espacio debido a que ponen en peligro no sólo la integridad de los satélites en órbita sino, también, las misiones tripuladas. Desde el mismo año de 2007, la gran cantidad de desechos ha obligado a la realización de maniobras para evitar colisiones. La más reciente víctima de los fragmentos del satélite chino destruido hace seis años fue un satélite ruso de comunicaciones que fue impactado y destruido, generando así más desechos.

 

En 2010, la Oficina para Asuntos del Espacio Exterior de la Organización de las Naciones Unidas emitió los lineamientos para mitigar los desechos espaciales. Los 7 lineamientos sorprenden, no por ser muy técnicos sino por ser de mero sentido común; éstos incluyen: "Limitar los desechos liberados durante operaciones normales", "limitar la probabilidad de colisiones accidentales en órbita", y "evitar la destrucción intencional y otras actividades dañinas". En febrero de este año, sin embargo, un estudio publicado por el mismo Comité Coordinador Interinstitucional de Desechos Espaciales -realizado con seis modelos diferentes- indica que a pesar de los lineamientos y aunque se cumpliera al 90% la disposición correcta de los desechos post-misión la cantidad de desechos seguirá incrementando. Esto significa (según la NASA) el aumento de la proyección de colisiones catastróficas a 1 cada 5 años. El estudio concluye que las medidas nacionales e internacionales actuales no son suficientes pata mitigar el problema de desechos espaciales y llama a tomar "medidas más agresivas" y costo-eficientes. Así que la solución al problema permanecerá un rato más en el aire, o en el espacio, según como se le quiera ver.

La película dirigida y producida por Alfonso Cuarón no es, sin embargo, acerca de los desechos espaciales. Éstos son el gran detonador de la historia que Cuarón pretende contar y hace uso narrativo de un riesgo existente. La historia, ciertamente multifacética, es un tipo de oda sobre la soledad. Conforme uno va conociendo las historias de los dos principales personajes uno va descubriendo una angustiosa soledad derivada de la pérdida de un ser querido o expresada en la repetición sinfín de anécdotas. Cuarón consigue hacer de una escena llena de estrellas, que parece perfecta para la relajación y la meditación, el trasfondo de un momento de profunda angustia y miedo difícil de describir: quedar flotando a la deriva en el espacio exterior con la certeza de fallecer una vez que el oxígeno se agote, con nada a qué asirse, teniendo que someter todo impulso de sobrevivencia a la racionalización de un destino inevitable. Esta idea no es innovadora en sí misma, lo que es innovador es la manera en como, visual y auditivamente, Cuarón nos hace vivir esta experiencia.

La soledad de estos cosmonautas en el espacio se conjuga así con la soledad expresada en sus historias personales y que tiene que ver con su soledad acá abajo, en la tierra. Aun más, y de manera más velada, nos refiere a la gran soledad de quienes dependemos hoy en día, más o menos, de la tecnología para mantener contacto con nuestros seres queridos. Esta tecnología que, no sin ironía, nos acerca a quienes están lejos mientras nos enajena de aquellos que nos rodean, que nos son próximos. La destrucción en cadena de satélites significaría un apagón comunicacional que ciertamente nos obligaría a una interacción más presencial en un contexto en el que ya nos hemos acostumbrado a la inmediatez de los lazos de amor y fraternidad con quienes están a muchos kilómetros de distancia. Es cierto que, si llegase a suceder, "renaceríamos" y pisaríamos de nuevo la tierra con los pies descalzos, lo que no estoy seguro es de que lo haríamos estando menos solos.

About the Author

- Amando Basurto Salazar

Doctor en Política por la New School for Social Research y Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente realiza una estancia postdoctoral de investigación en el Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM

@amandobasurto

 

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