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Zugzwang en Europa del Este

on Miércoles, 19 Marzo 2014. Posted in Recientes, Νομος Internacional

Se llama zugzwang a una situación en ajedrez en la que el único movimiento posible tiene severas consecuencias –o fatales para el jugador- por lo que la opción es rendirse o hacer el movimiento obligado, reconociendo y asumiendo el costo. Ese parece ser el escenario en el conflicto entre Ucrania, Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE) , así como sus aliados, y Rusia. En el referendo realizado el domingo 16 (de marzo) en Crimea, la gente votó clara y avasalladoramente para incorporarse -volver, de hecho- a Rusia (96% de los participantes), diluyendo con eso el argumento que sostiene el bloque occidental con respecto a la invasión e intimidación rusa en Crimea. El referendo podría ser ilegal, lo que estableció el Parlamento ucraniano en la negociación que cedió autonomía a Crimea, pero sin lugar a dudas es legítimo; con esto se vuelven a enfrentar las instituciones legales y las expresiones democráticas. Con el pequeño asterisco de que en este caso el gobierno ucraniano, las actuales instituciones ucranianas, no son exactamente legales, a menos que se reconozca el derecho del Pueblo ucraniano a cambiar el gobierno, ¿pero no el del crimeo a determinar su futuro?

El manejo que se ha dado en varios medios de comunicación, principalmente aquellos estadounidenses, dan la idea de que Crimea ha sido arrebatada por Rusia a la República de Ucrania, y que Occidente –los perennes justicieros- están obligados a defender la legalidad, la justicia, a la débil Ucrania y al atemorizado Pueblo crimeo. Nada más que sofismas. Crimea, como aclaró Amando Basurto en El conflicto ucraniano y la miopía diplomática, fue parte de Rusia desde fines del siglo XVIII, y fue hasta mediados del siglo XX (1954) cuando Nikita Jruschov cedió el territorio (Crimea) a la República de Ucrania, lo que de hecho generó gran descontento en la población, pues eran rusos cedidos a un territorio que le era ajeno.

Luego del colapso de la Unión Soviética, Crimea fue motivo de disputa entre Rusia, Crimea y Ucrania. Dada la coyuntura política, Moscú terminó por ceder y Crimea fue considerada una República Autónoma dentro del territorio de Ucrania. La tensión continuó entre el gobierno de Kiev –capital de Ucrania- y Sebastopol –sede del gobierno crimeo- hasta que a cambio de renunciar a la escisión, Crimea fue reconocida como autónoma en 1992. Pero el acuerdo no contuvo el sentimiento nacionalista ruso-crimeo, ni los intentos por mayor autonomía o por volver a ser parte de Rusia. De tal forma que la segunda parte de la década de los años noventa se caracterizó por continuos conflictos entre Kiev y Sebastopol, en torno a la Constitución de Crimea. En conclusión, no sólo histórica, sino culturalmente, Crimea es más parte de Rusia, que de Ucrania, y el Pueblo crimeo, así lo manifestó. Amén de esta condición histórica, Ucrania está dividida claramente en la parte occidental y la oriental, la primera fundamentalmente agrícola, poco desarrollada y simpatizante con la UE y los EEUU; la segunda, industrial, desarrollada y pro rusa. Crimea, como es evidente, está en el segundo grupo; por cierto, aquí también están regiones que ya han manifestado tener la intención de seguir los pasos de Crimea, tal es el caso de Donietsk, Járkov, Dnipropretovsk e incluso Odessa, en el suroeste.

Ahora bien, así como no es la legalidad, ni la defensa de las Instituciones republicanas lo que motiva a Occidente y sus aliados en el Este al defender la integridad de Ucrania, tampoco es la justicia histórica lo que está en la mente de Moscú.  Ucrania es importante por consideraciones geopolíticas y geoestratégicas. Con la ampliación de la UE hacia Europa del Este, así como de la OTAN a la misma región, Rusia está obligada a fortalecer e incluso recuperar territorios de su espacio vital. La noción de que la cooperación e interdependencia del siglo XXI hacen inviables los conflictos entre  potencias en el siglo XXI, no sólo es falaz, es absurda; la lucha por el poder, por la hegemonía son una constante en la relaciones internacionales. Los países, sobre todo los más poderosos, necesitan recursos, posiciones estratégicas, accesos, vías. ¿Qué busca la UE en Ucrania? Mayor certeza en el manejo de los oleoductos y gasoductos que van de Rusia a Europa, ¿y cuándo se agudizan los conflictos en Ucrania que terminan con la huida del presidente Víctor Yanukóvich a Rusia? Cuando éste detiene el proceso de integración a la UE, por presión de Vladimir Putin. ¿Qué interés tiene EEUU en Ucrania? Contener más a Rusia, un hegemón continental que lleva al menos diez años tratando de reavivar el balance de poder global. ¿Qué papel juega Crimea en el tablero ruso? Crimea, y en general la parte oriental de Ucrania, son relevantes por los recursos que provee –minerales y petróleo- pero principalmente porque representa mayor control del Mar Negro. Por algo Zbignew Brzezinski afirmó que Rusia sin Ucrania, es un país, pero con Ucrania, un imperio.

Dadas las condiciones del tablero, y de los tableros al interior de cada actor, define, limita y guía las acciones de los jugadores, y todas parecen tener severas consecuencias; zugzwang. Pero, ¿quién tiene el menos costoso? Rusia está obligada a recuperar territorio y condiciones de poder, pero no puede esperar pasividad de sus contrapartes, lo que ha buscado inteligentemente son monedas de cambio como Venezuela, Siria o Irán. La UE está obligada a tratar de contener la recuperación rusa, pero necesita de los suministros de gas y petróleo que ella le provee, con lo que su respuesta no podrá escalar mucho; lo que dará, una vez más, muestras de debilidad. Los EEUU también están obligados a contener a Rusia, y probablemente más el Presidente Obama, pues está en sus niveles más bajos de aceptación –además en año electoral- y se le percibe como un presidente débil y temeroso, pero difícilmente veamos a Obama llevando a cabo una intervención en Crimea, que –le guste o no- ya es parte de Rusia, otra vez lo es. ¿Habrán negociado ya Washington y Moscú? ¿Incluyeron a Estrasburgo? Ya sabremos la respuesta a esas y otras preguntas, pero lo que parece que está volviendo es el orden bipolar; una Guerra fría ¿remasterizada? ¿una serie de zugzwangs en el tablero mundial?

El nombre del juego es y seguirá siendo PODER; Tucídides y el diálogo meliano all over again.

 

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