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Las pre-candidaturas: consideraciones iniciales

Written by - Amando Basurto Salazar on Lunes, 11 Diciembre 2017. Posted in Recientes, Νομος México

La (terrible) temporada electoral ha iniciado (a pesar de que los partidos no nos han dejado descansar por meses). El fin de semana prácticamente se acabaron de perfilar las candidaturas para las elecciones presidenciales del próximo año, y creo que vale la pena pensar en voz alta para comparar impresiones y prepararnos para lo que podrían ser las campañas más sucias de la historia.

Habría que comenzar refiriéndonos, por razones de veteranía, a la incesante campaña de Andrés Manuel López Obrador. Todos sabemos bien que, habiendo construido un movimiento alrededor del culto a su persona, López será el único precandidato y por lo tanto candidato de Movimiento de Regeneración Nacional a la presidencia de la república. La sobreexposición mediática es razón parcial de su aparente ventaja, pero también es su peor enemiga. Una campaña inteligente moderaría y pondría mucha atención en cómo y dónde de los mensajes son emitidos. Por desgracia, las campañas construidas alrededor del culto a una personalidad no se caracterizan por ser muy inteligentes. A pesar de ello me parece que MORENA está cerca de conseguir éxitos electorales que cambiarán el mapa electoral mexicano. La principal prueba que MORENA enfrenta es ganar el gobierno de la Ciudad de México, lo cual parece muy probable después del éxito electoral del que ya han gozado. Hoy me parece más probable que Claudia Sheinbaum gane las elecciones en CDMX que López la presidencia.

El Partido Revolucionario Institucional, en un intento de esconder bajo la alfombra la enorme cantidad de actos de corrupción realizados por seis años por sus gobiernos estatales y su poco éxito electoral durante los últimos dos, ha decidido hacer a un lado a los presidenciables más naturales y posibles candidatos locales para dar paso a un par de tecnócratas que permitan vender una distorsionada imagen de pulcritud (José Antonio Meade y Mikel Arriola). Si la presidencia y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México fueran simples jefaturas administrativas, no cabe duda que éstos serían candidatos muy competentes. Sin embargo, estos dos candidatos enfrentan dos grandes problemas: Primero: al no ser líderes políticos han tenido que llegar a su, también embustera, precandidatura única haciendo promesas y concesiones de todo tipo a las organizaciones bases e individuos influyentes. Esto significa que lo que parecieran ser candidaturas impolutas resultan ser las candidaturas políticamente más dependientes de intereses preestablecidos; pecaríamos de ingenuos si no entendemos que lo primero que han prometido es impunidad a diestra y siniestra, además de la una intensa repartición del botín electoral. Segundo: el PRI ha tenido un serio déficit electoral en los últimos dos años ¿quién va a operar la campaña políticamente y a ras de suelo? ¿Aurelio Nuño y su “gran” capital político? ¿Luis Videgaray, el secretario incómodo, desde Hacienda? ¿Miguel Ángel Osorio, el destronado, desde Gobernación? ¿Regresarán a Manlio Fabio Beltrones después de haberlo sacado por la puerta trasera tras los fracasos electorales del año pasado? ¿Importarán a Beatriz Paredes a pesar del desaguisado que representó su candidatura a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México? La operación, pues, va a resultar complicada y bastante siniestra. Por ahora la operación ha comenzado financieramente en forma de “reconstrucción” en Chiapas y Oaxaca, estados que el PRI requiere ganar con amplitud para aspirar a mantener el control del ejecutivo federal.

Finalmente, el Frente Ciudadano por México (hoy alianza electoral) ha terminado por alinear a sus suspirantes. Por orden de aparición, y por orden político, han decidido que el Partido Acción Nacional designe al candidato a la presidencia de la república, es decir a Ricardo Anaya (quien ha construido su candidatura de manera personalista pero no muy de “culto”), mientas que el Partido de la Revolución Democrática designará al candidato del Frente al gobierno de la Ciudad de México. Movimiento Ciudadano se contentará con lo que pueda obtener aportando votos desde Jalisco donde Enrique Alfaro parece, ahora sí, ir en caballo de hacienda camino a la gubernatura. Aunque el Frente tiene un doble objetivo, arrebatar al PRI la presidencia y detener a López en su intento de ganarla, parece destinada a ser mucho más efectivo en el primero que en el segundo. Por una razón muy simple: es posible considerar que muchos de aquellos que pensaban votar por la opción del PRD para presidente no votarían nunca por Anaya. Por ello, y para poder competir eficazmente contra el PRI, el Frente requiere que el voto panista no se fragmente con la candidatura independiente de Margarita Zavala. Esto permite prever que, si Zavala obtiene las firmas suficientes para registrarse como candidata independiente, el Frente dejará de ser electoralmente competitivo.

La competencia será, al parecer, entre Meade y López. El principal reto será, a mi parecer, lidiar con los resultados electorales; se pronostica que los éstos reflejen una diferencia muy pequeña entre el primero y el segundo en un ambiente social mucho más tenso que aquel de 2006. Esta es la receta perfecta para desastre.

About the Author

- Amando Basurto Salazar

Doctor en Política por la New School for Social Research y Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente realiza una estancia postdoctoral de investigación en el Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM

@amandobasurto

 

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