Una Convención Nacional Demócrata poco convencional. La nominación formal de Joe Biden

Por Amando Basurto

De lunes a jueves de esta semana se llevó a cabo, de manera remota, la Convención Nacional DemócrataLa Convención no sólo tiene el objetivo de nombrar oficialmente a su candidato a la presidencia sino de proponer y adoptar principios y agendas que conforman la plataforma del partido durante el resto de la campaña. En ella participan los grupos de delegados electos como resultado de las elecciones primarias por estado o territorio.

El día martes se realizó el pase de lista a las delegaciones, en el que se registra la asistencia y cada una de estas emite sus votos por el o los candidatos conforme a los resultados de las primarias. Regularmente el pase de lista es monótono y soporífero; los votos obtenidos se emiten en orden alfabético y el proceso tiende a ser mera formalidad. Sin embargo, la “virtualidad” del encuentro y de la emisión de votos permitió que algo de informalidad transpirara a través y aligerara el proceso. En un tono mucho más festivo y combativo, y desde locaciones alrededor del territorio estadounidense (icónicas en su mayoría), cada delegación aprovechó su breve discurso de votación para criticar y condenar a Donald Trump y su administración.

Probablemente lo más esperado de las Convenciones Nacionales son las voces de los oradores más icónicos de cada partido. Estos discursos tienen el objetivo de enfatizar elementos clave de la agenda y programa del partido de cara a las elecciones pero, también, de convencer y movilizar a los indecisosLos oradores destacados incluyeron a Michelle y Barack Obama, quienes enfatizaron la incapacidad de liderazgo político y moral de Donald Trump, así como el grave riesgo constitucional que su administración ha representado; a Bernie Sanders, quien refrendó su apoyo a la candidatura de Joe Biden con la intención de impulsar la agenda de su propio movimiento; y a Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York, quien explicó que Donald Trump no había creado la división (racial-ideológica) que afectaba al país sino que, al contrario, Trump era resultado de esta.

Especial atención se debe poner al hecho que Republicanos como John Kasich (exgobernador de Ohio) y Collin Powell (exsecretario de Estado) ofrecieron discursos de crítica a la administración Trump y de apoyo a la candidatura de Biden. Los Demócratas incluso presentaron, muy estratégicamente, la declaración de un veterano de la Segunda Guerra Mundial, Ed Good, quien se dijo Republicano de por vida pero denunció a Donald Trump como el peor presidente de la historia.

El gran reto de la Convención fue equilibrar la presencia de Joe Biden y Kamala Harris. Debido a su nominación tardía hace solamente una semana, Harris había prácticamente monopolizado los reflectores mediáticos y la Convención mantuvo un importante tono de inclusión y diversidad hasta el miércoles que esta dio su discurso de aceptación acompañada de una carretada de oradoras y presentaciones que enfatizaron el hecho de que es la primer mujer afrocaribeña/indo descendiente nominada por uno de los principales partidos nacionales. El discurso de Harris fue conciso y fuerte, lleno de vivencias personales llevadas a analogías comunes y generalizables en un intento de mostrarla como representante de muchas y muchos y haciendo gala de su gran capacidad de oratoria y experiencia.

El jueves fue distinto. Frente al dinamismo y fuerza discursiva de Harris había que mostrar a un Joe Biden vital, fuerte, claro en ideas y solícito. Es frente a este reto que la Convención presentó su principal éxito. El cierre de la Convención hizo un eficaz uso de la enorme experiencia de servicio público de Joe Biden (uno de los candidatos Demócratas a la presidencia con mayor experiencia política de un partido cuyos candidatos exitosos tienden a ser estrellas en ascenso como Kennedy y Obama). La presentación de un Biden exitoso, sensible y responsable se realizó de manera impecable. 

Su discurso de aceptación de la candidatura presidencial tuvo como tema central la necesidad de proyectar luz en medio de tiempos de penumbra, definiendo la elección de noviembre como una batalla entre el bien y el mal, entre el amor y el odio; aunque las referencias político-teológicas de luz en tiempo de penumbras pueden ser muchas, me parece que la referencia más cercana de inspiración para este discurso de Biden es el discurso de Martin Luther King Jr. en diciembre de 1957 llamado “Loving your enemies” (fuente de inspiración por demás oportuna). Otro elemento central en el discurso fue la referencia al New Deal de F. D. Roosevelt (que junto con la lucha por los derechos civiles durante los años 60 conforman el núcleo ideológico del partido). 

Si algo estuvo ausente fue cualquier referencia a los trabajadores del sector del carbón, posiblemente asumiendo estados como Virginia Occidental y Kentucky como territorios perdidos (frente a la insistente referencia a los trabajadores del sector automotriz fuertemente concentrado en Michigan).

Los Demócratas saben que la elección de Biden depende de la participación masiva del electorado; también los Republicanos lo saben y ahora el balón está en su cancha, habrá que esperar para ver como intentan movilizar a su base sin reducir el nivel de abstencionismo de 2016.

Originalmente publicado en Cuestione el 21 de agosto 2020

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