Escampan parcialmente los cielos sobre Washington D.C.

Finalmente, aunque a regañadientes y todavía inmerso en la negación, el presidente Donald Trump abrió las puertas para el inicio de transición de la Casa Blanca. En un largo y desafiante tweet, el todavía presidente estadounidense afirmó que había indicado a Emily Murphy, directora de la Administración de Servicios Generales, que diera inicio a los protocolos de transición y a su equipo en la Casa Blanca que hiciera lo correspondiente.

La presión ejercida por el equipo de campaña de Trump sobre los resultados electorales en los estados no ha dado fruto alguno. El día de ayer, lunes, el estado de Michigan certificó el triunfo de la planilla Biden-Harris prácticamente cerrando la puerta a la controversia en ese estado

El día de hoy se espera la certificación, también clave, de los resultados en el estado de Nevada. El caso de Pennsylvaniaes distinto porque no tiene una fecha fija, de manera tal que el anuncio de certificación sucederá muy probablementeentre hoy y el lunes próximo.

Mientras tanto, el equipo de transición de Joe Biden Kamala Harris ha estado preparando el terreno con nombramientos iniciales (y señales) sobre posiciones claves en el gabinete del gobierno entrante

Entre estos nombramientos y señales destacan la posibilidad de que Janet Yellen, quien presidiera la Reserva Federal durante la administración de Barack Obama y que saliera de esa posición bajo una retahíla de críticas por parte del presidente Trump, sea nombrada Secretaria del Tesoro, y el probable nombramiento de Alejandro Mayorkas como líder del Departamento de Seguridad Nacional. 

También sobresale el nombramiento de John Kerry, quien sirviera como Secretario de Estado en el gobierno de Obama, como Enviado para el Clima (una posición de nivel ministerial) que tendrá como principales tareas la reincorporación de los Estados Unidos al acuerdo climático de París y la política nacional contra el cambio climático y la transición energética.

Como Secretario de Estado, Joe Biden ha nombrado a Anthony Blinken, y como representante ante la Organización de las Naciones Unidas a Linda Thomas-Greenfield. Ambos individuos con amplia experiencia en términos de política y servicio exterior, muy cercanos al equipo Obama-Biden de 2008 a 2016.

Los nombramientos del equipo de Biden son una señal positiva con respecto a la nueva ruta de política exterior, diametralmente opuesta a la del gobierno de Donald Trump. Sin embargo, estos mismos nombramientos evidencian que el establishment Demócrata regresa a atrincherarse en sus posiciones gubernamentales abriendo pocas vías para el tipo de políticas que han exigido sus miembros más críticos. 

De no ofrecer medios políticos de conciliación entre las facciones progresistas y radicales del Partido Demócrata, la administración Biden iniciará una erosión rápida no sólo de la base electoral del partido sino de su capacidad de convocatoria a los y las miembros más radicales de la Cámara de Representantes. Va a ser importante que la administración Biden-Harris muestre rápidamente que no resultará ser más de lo mismo.

Amando Basurto Salazar

Doctor en Estudios Políticos por la New School for Social Research y Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México @amandobasurto amandobasurto@nomospolitico.com http://nomospolitico.com

Publicado también en Cuestione el 24 de noviembre

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